Pautas para que tu negocio venda más

Pautas para que tu negocio venda más

Realizar una venta es una tarea dura, más aún para los que se lanzan por primera vez al mercado. No sirve de nada tener una buena idea si no se sabe comunicar en qué consiste. Hay que despertar el interés de los futuros clientes y anticiparse a sus dudas e inquietudes.

Saber vender es una de las asignaturas pendientes comunes entre los emprendedores primerizos. Enfrentarse a los clientes por primera vez supone todo un reto. La realidad es que tener una buena idea no sirve de nada si no se sabe comunicar en qué consiste. Es necesario negociar y ser capaz de anticiparse a las dudas de los futuros clientes. Para ello, los primeros asuntos que se tienen que dejar claros son: qué necesidad se pretende cubrir y por qué alguien debería comprar ese producto o servicio.

Realizar una venta tiene mucho que ver con el arte de seducir: hay que conquistar a los clientes y sobreponerse ante un posible rechazo. Así, se deben realizar las preguntas adecuadas para conocer mejor al público objetivo y descubrir sus inquietudes. Para cautivar a los consumidores es crucial mostrarse atractivo, emplear estrategias de márketing y destacar las mejores cualidades del servicio, así como las particularidades que lo diferencian del resto.

En definitiva, se trata de valorar una serie de factores clave como la especialización de la start up, el tipo de producto que se ofrece, el mercado en el que actúa y su competencia. Por supuesto, no hay que olvidarse de las múltiples posibilidades de venta y se deben tener en cuenta tanto las fórmulas tradicionales como las más disruptivas a través de internet.

PreparativosHay que tener en cuenta los distintos formatos de venta a través de...

En primer lugar, los emprendedores deben superar dos puntos críticos que se suelen experimentar durante las fases iniciales: realizar una planificación realista de los objetivos del negocio y determinar la actitud que se va a adoptar a la hora de vender. En este sentido, antes de enfrentarse a los primeros encuentros con los clientes es determinante establecer cómo se va diferenciar el producto y la estructura de costes e ingresos.

El emprendedor se tendrá que poner a prueba para conocer sus habilidades comerciales. Si no posee las cualidades necesarias, tendrá que buscar a un socio que realice esas funciones o crear un equipo comercial. En este caso, hay que ocuparse de que el personal conozca bien el producto y sienta pasión por éste.

Canales

Si se opta por montar una tienda física, el emplazamiento es el factor más importante. Se tiene que estudiar la ubicación, si es de fácil acceso y si es una zona transitada. Del mismo modo, se deben analizar los negocios que ya existen en esa área y si son competencia. Asimismo, la decisión de dónde se va a establecer el comercio varía mucho en función del sector y del tipo de cliente. Si por el contrario, el negocio comienza en el mundo virtual es básico contar con una página web clara, que sea fácil de usar y permita al usuario navegar en ella de una forma cómoda. Por supuesto, el portal tendrá que estar adaptado al formato móvil. España es uno de los países con mayor tasa de penetración de smartphones y el tráfico que procede de estos dispositivos va en aumento.

En cualquier caso, las redes sociales juegan un papel fundamental en ambas modalidades. A través de estas herramientas, los emprendedores pueden conocer mejor a su público, interactuar con él, resolver sus dudas y así fidelizarlos.

Negociaciones

Según a lo que se dedique el negocio, el emprendedor deberá realizar varias reuniones con sus clientes. Durante estas negociaciones, es muy importante ser capaz de guiar la conversación y, sobre todo, realizar las preguntas adecuadas para conocer mejor a su interlocutor y convencerle de que necesita su producto.

En un primer momento no se deben plantear cuestiones muy complejas. Se puede comenzar con fórmulas como: ¿Conoce nuestra empresa? Esto dará pie al emprendedor a que realice su elevator pitch.

Después, llega el momento de descubrir aquellas áreas en las que se puede aportar valor. Para ello, es crucial realizar preguntas a los clientes como: ¿Cuáles son sus objetivos? ¿Cómo podrían mejorar los servicios que consume actualmente? Así, el emprendedor tiene la oportunidad de explicar los beneficios que pueden aportar su productos o servicios.

Seguidamente, se puede preguntar algo así como: ¿Realizamos estas propuestas y nos vemos la próxima semana? De esta forma, se podrá conseguir una segunda cita y continuar con el proceso de venta.

Asimismo, hay que estar preparados para cualquier objeción. En ese caso, se puede preguntar al cliente claramente qué es lo que no le ha gustado. Es una buena táctica para reformular el planteamiento y volver al momento de la conversación que generó esas dudas.

Fuente: Expansión

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