Llegó la hora de los ‘sisis’, jóvenes que estudian y trabajan a la vez
Se les reconoce por las ojeras. Porque siempre llevan prisa, porque van corriendo de aquí para allá. Porque, por las noches, regresan a casa arrastrando los pies. Por los bostezos que tratan de evitar pero que, irremediablemente, se les escapan de la boca cada dos por tres. Porque tienen aspecto de estar perpetuamente cansados. Porque parecen al borde de la extenuación. Es el precio que se ven obligados a pagar los sisís, los jóvenes de entre 16 y 29 años [...]
